¿Alberto? Sí, soy yo. Hola, soy Florencio Aguilera... ¿Qué haces mañana? Pues estudiar, que tengo el concierto en tu Festival la semana que viene (en Ayamonte). Verás, es que ha surgido un problema... ¿Suspendes el concierto...? No, qué va... Quiero que des otro (yo sufría por el pollo, que se estaba enfriando). Venga, dispara. Resulta que me ha fallado una pianista y nadie quiere sustituirla... ¿Para cuándo? Para...¡MAÑANA! (empecé a despedirme del banquete). Y, entonces, ¿mañana toco el programa? No, ese concierto no se mueve de su sitio. Mañana es otro..., con orquesta. (Ni pollo, ni puré, ni cerveza. En mi estómago no entraba ni la sangre). ¿Estás loco, con orquesta, mañana? Anda, que tú puedes, que es fácil. Pero, ¿qué concierto? El Fa menor de Bach. Sí, lo he estudiado, pero ya ni me acuerdo. Y, por cierto, con qué orquesta. Con la de cámara de Friburgo (el estómago empezó a temblar y los goterones de sudor no tenían explicación pues estaba helado). Me sacarías de un buen apuro, inténtalo. Bueno, dame media hora, que voy a pasarlo a ver qué tal.

Ésta es la historia resumida. Hay ocasiones en las que el miedo no te paraliza, en las que la decisión de seguir adelante te gusta más que la de quedarte quieto, en las que la adrenalina te empuja, en las que la cabeza, no se sabe cómo, es capaz de realizar un acto de máxima concentración y resultado óptimo en un tiempo mínimo. Muchas veces he recordado las circunstancias de este concierto. Y otras tantas me he visto en situaciones similares (lo de llamar de un día para otro es más frecuente de lo que pensáis). Si estamos preparados, en dedos, con un programa rodado y en activo, no es tan complicado. El reto viene con el más difícil todavía y sin red, cuando te piden algo distinto a lo que tienes en ese momento. La juventud, la energía y las ganas lo pueden todo. Hemos estudiado para tocar y sólo puse en práctica algo para lo que me llevaba preparando toda la vida..., tampoco estaban llamando a un fontanero.
Y otras muchas veces he recordado la pinta que tenía el plato con la salsita sobre el puré... ¡Qué pena de cena!
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