
Creo que es un claro ejemplo de cómo podemos llegar a conocer a la persona a través de su obra. Éste es su legado último en el que concentra todo su saber.
Y también creo que no todas las versiones que circulan por ahí le hacen justicia. No voy a dar nombres, aunque no soporto que se toquen de cualquier manera, como si con dar las notas fuese bastante. Prefiero citar una versión que me encanta y que no es de las más difundidas, la de Elisabeth Leonskaja. Tienen un magnífico equilibrio entre vigor y lirismo. Aquí un ejemplo.
¡Venga, manos a la obra (nunca mejor dicho)! Es cuestión de empezar por la primera, o por la última, lo mismo da, pero hay que tocarlas, disfrutarlas. Y si no tenéis suficiente, podéis continuar con las opus 76 y 79.
Me doy cuenta que voy desde el final hacia el principio. Será porque así me ocurrió. O porque, en realidad, con Brahms da un poco igual, todo está escrito exquisitamente y siempre es él mismo, siempre es reconocible. Si no, ¿qué me decís de las Baladas op. 10, o de las Variaciones, en especial las de Haendel? Realmente es para enamorarse de este tío (ojito con los comentarios, ¿eh?).
Pero quiero llegar al final con la opus 5, la SONATA (sí, ya sé que es la tercera, pero ni comparación). Tenía veinte años... ¿Cómo se puede escribir una cosa así con esa edad? Justo hace un par de días le comentaba a Beatriz que me hubiera encantado estar en 1853 en casa de los Schumann. Eso tuvo que ser para no parar de llorar. También tengo mis problemas para encontrar una versión que me guste, es una obra tan compleja. El placer de tocarla no tiene medida. Lo reúne todo, fuerza, intimidad, equilibrio, control, libertad... Incluso el lema de su amigo Joachim: 'Libre, pero solo' (en alemán 'Frei, aber einsam', representado por las notas del último movimiento FA, LA, MI).
Hace un año, de nuevo mi hija me hizo otro regalo alusivo, en este caso un libro con una selección de Cartas, a cargo de Hans Gál, publicado por Nortesur. Os lo recomiendo para conocer al hombre, su personalidad, su humor, su ritmo de trabajo, su bondad, la buena vida que se pegó y también su soledad a pesar de la cantidad de amigos que tuvo.
Y para terminar, el regalo que este año me ha hecho mi hija ha sido la entrada para el concierto del jueves pasado de la ROSS con un monográfico Brahms, que incluía la Obertura para un Festival Académico, un estupendo Concierto de violín y la Segunda Sinfonía. Un empacho de los que no importa.
http://www.mfiles.co.uk/composers/johannes-brahms-photo-dark-hair-white-beard.jpg
ResponderEliminarImpresionante fotografía de Brahms
¡Fantástica! Afortunadamente nos han quedado muchas fotos de Brahms. Las de los últimos años las realizó María Fellinger cuando él acudía a pasar pequeñas temporadas a casa del matrimonio amigo. Me gusta mucho también la de 1853, ese año maravilloso, que se puede ver en la Wikipedia (http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Johannes_Brahms_1853.jpg?uselang=es.)
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