
Conozco muchas versiones de esta obra magistral y no recuerdo haber escuchado ninguna parecida. Y es que el secreto creo que no está en las notas, que es donde, por desgracia, se quedan muchos, y más a la hora de hacer una grabación, no vayamos a rozar. Esta obra no puede tocarse con contención, más bien lo contrario, hay que darlo todo. Y él lo hace. El propio Schumann deja bien claras las indicaciones, que si fue capaz de componer algo así de grande era porque sabía lo que hacía.
De todas las explicaciones que se dan acerca de la intención (que si quiso continuar al último Beethoven, que si más que a Beethoven era a Schubert, que si Liszt de por medio...), me gusta quedarme con la historia de amor, con Clara. ¿Hay algo más propio del Romanticismo que el periodo tortuoso que tuvieron que vivir? ¿Se puede escribir una 'carta' de amor más perfecta que ésta? Me gusta pensar, me hace bien sentir ciertas similitudes con esta relación y evocarlas a través de la Fantasía para sublimarlas. Todo sana tras el tercer movimiento escuchado sin prisas (desde 19'43''), sin distracciones externas, concentrado. Todo sufrimiento se olvida, se calma, gracias a las manos y al corazón de Rafael Orozco. ¿Tendría él también otras similitudes? (el último acorde se diluye durante casi treinta segundos).
La primera vez que oí hablar de este monumento pianístico fue a mi amigo Pepe García Campoy (ahora es Jose, que ya se ha hecho mayor), en Sevilla. ¡Qué envidia me dio siempre! Podía tocar lo que fuera, lo conocía todo, tenía una opinión para cada obra y para cada versión..., y aún no tenía veinte años y ya adoraba esta obra.
(Vuelvo a escribir, que me he quedado absorto unos minutos recordando).
También quiero dejaros el enlace a un artículo que escribió otro buen amigo y pianista, Juan Miguel Moreno Calderón (otra cabeza llena de música), que tan bien conoce la Fantasía, en recuerdo de Orozco. Nos da idea de cuánto podría haber hecho de seguir vivo.
Parece inevitable, con tantos ejemplos en la historia, unir genialidad con muerte, tragedia con juventud. Los mejores siempre son los que nos dejan, aunque para su recuerdo nos quede su obra. Los demás seguiremos viviendo, en esta lucha que nos ha tocado.
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